Pau Cubarsí se ha convertido en un puntal de Flick en el eje de la defensa. El de L’Estanyol concedió una entrevista al diario L’Equipe donde desvela varias curiosidades. Entre otros muchos temas, el central azulgrana habla de su debut con el Barça, el apodo que recibe de sus compañeros o que rechazó ofertas después de que Òscar Hernández, hermano y segundo de Xavi le dijera que contaban con él. “Íbamos a jugar la Copa en Salamanca contra el Unionistas. En el descanso, Xavi me mandó a calentar. Justo antes de entrar, me cogió del brazo y me dijo que tenía plena confianza en mí. En el campo, me sentí cómodo y tranquilo. Lo más difícil vino después: las entrevistas, los micrófonos, todas esas cámaras. Siempre he hablado catalán con mi familia y amigos; practicaba castellano en el colegio”, recuerda Cubarsí sobre el día de su debut.
“Cuatro días después, el día después de mi debut como titular en LaLiga contra el Betis, Xavi me felicitó y me deseó feliz cumpleaños delante de todos. Lewandowski se me acercó: ‘¿De verdad tienes 17?’. No se podía creer lo que veía. Quizás todavía tenía cara de niño…”, recuerda el central catalán.
Su primer gran desafío llegó en la Champions, donde tuvo que vérselas con Osimhen. “Antes del partido de vuelta de octavos de final contra el Nápoles, Xavi me dijo que iba a ser titular, aunque no había jugado ni un minuto en la ida. Enfrente estaba Osimhen, uno de los mejores delanteros del mundo. Intenté ser agresivo pero tranquilo, defender bien y sacar el balón desde atrás con eficacia. Tuvimos unos duelos realmente buenos. Cuando me dijeron en el vestuario que me habían elegido mejor jugador del partido, no me lo podía creer”, explicó Cubarsí.
Precisamente, a raíz de otra de sus participaciones en un partido de Champions, Cubarsí se ganó el apodo del vestuario. “Otro momento memorable fue contra el Estrella Roja de Belgrado. En una entrada, bajé la cabeza, el jugador contrario levantó el pie y me tocó la cara. Vi que empezaba a sangrar, mis compañeros se preocuparon y llamaron al médico. En el descanso, me dijo que necesitaban darme puntos. Primero le pedí que me dejara hacerme un ‘selfie’ para enviárselo a mi madre y decirle que estaba bien, pero también para llevarme un recuerdo. Para poder jugar contra la Real Sociedad unos días después, tuve que usar un casco protector que me hacía parecer un empleado de McDonald’s. Mis compañeros me llamaban el camarero de McDonald’s“, señaló entre risas.
Después de llegar al Barça procedente del Girona, Cubarsí tuvo propuestas justo cuando estaba a caballo del primer equipo y el filial, pero hizo caso omiso a raíz de una declaración. “Mientras estaba en la cantera, varios clubes empezaron a interesarse por mí, pero nunca consideré irme a otro sitio. Un día en el entrenamiento, el hermano de Xavi, Òscar, entonces segundo entrenador, me dijo: ‘Contamos contigo. No te vayas, vas a ser importante’. Esas palabras me dieron una inyección de confianza. El Barça es el club de mi vida”, detalló.