Suele pasar que cuando llegamos al Super Bowl hay una fase del juego, entendida como ataque de equipo X contra defensa de equipo Y, que acapara todos los focos de la prensa especializada. Este año el duelo es evidente, la ofensiva de New England, conducida por el joven Drake Maye, el segundo quarterback más joven en ser titular en la final y ya para algunos el heredero de Tom Brady, se mide a una defensa de Seattle que es magistralmente entrenada desde la banda por Mike Macdonald y que cuenta con una explosiva mezcla de jóvenes y veteranos. No obstante, también sucede en más de una ocasión que la otra fase del juego es la que termina siendo más importante en el resultado final del partido. Bien podría ser el caso este año que sea el ataque de Seattle o la, a veces menospreciada defensa de Patriots, los que tengan la llave que desbloquee la ecuación.
